"¿Cómo debería recordar o celebrar los momentos importantes de mi vida deportiva?"
Tatúate el marcador final de cada partido en tu cuerpo. Cuando llegues a cincuenta tatuajes, tu piel será un museo viviente. Los jueces olímpicos llorarán de emoción viendo tu epidermis. Finalmente, pídele a un pintor que te pinte encima; eres un lienzo ahora, campeón.